Gótica

Reseña: Siempre hemos vivido en el castillo

10/04/2017

Título: Siempre hemos vivido en el castillo
Título original: We have always lived in the castle
Autor: Shirley Jackson
Género: Suspenso, Gótica
Páginas: 222
Año de publicación: 1962

Sinopsis
«Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.»
Con estas palabras se presenta Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, que lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran la atención de las jóvenes. En el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás.

Reseña
Creo que conocí este libro por Meli y cuando lo reseñó despertó toda mi curiosidad por leerlo. Sin embargo a la autora la había conocido cuando leí Salem's lot de Stephen King y al principio citaba un fragmento de La maldición de Hill house, libro que NECESITO leer y quizás tendría que haber sido mi introducción con Jackson, aún así el del castillo fue una lectura asombrosa y no me puedo quejar. 

Siempre hemos vivido en el castillo nos presenta a la familia Blackwood de la mano de la menor de sus integrantes, Merricat. Ella nos cuenta que vive en una casona aislada del pueblo junto a su hermana mayor Constance y a su tío Julian. No salen mucho de su propiedad ni tienen mucho contacto con los habitantes del pueblo y esto se acentuó mucho más desde que el resto de la familia murió envenenada años atrás y enfrentaron múltiples acusaciones, juicios y rumores.
La vida de los Blackwood es bastante tranquila, rutinaria y ermitaña hasta que aparece el primo Charles y quiebra sus costumbres tan arraigadas. Sin embargo éste parece tener motivaciones sospechosas y trae consigo más tragedia.


Y supongo que la grieta estaba allí, como un dedo acusador, desde el momento en que se construyó el pueblo con vieja madera gris y toda aquella gente fea de rostro malvado.

Sabía que era una historia gótica y pensé que iba de fantasmas o algo así. Por lo que me sorprendí bastante al conocer mejor a los Blackwood de la mano de Merricat, excelente protagonista de esas que te dan gracia y con las que te encariñas a pesar de ver que tiene sus problemas. Me recordó mucho a Coraline, aunque la heroína de Gaiman no era tan salvaje y caprichosa como ésta otra.
Aún así hay algo sumamente atractivo y atrapante en una historia sobre una familia rica y rara que vive en un castillo recluida y tiene mala fama porque casi todos murieron envenenados.
Lo más irónico es que a pesar de todas las rarezas y problemitas mentales dando vueltas en la casa, los Blackwood son más normales y decentes que la gente del pueblo.

La dinámica familiar, sus costumbres tan rutinarias, los secretos y las creencias que mueven a las hermanas Blackwood son fascinantes. Que sean tan ariscos y se encierren tanto en lo que les es conocido se vuelve cada vez más entendible al conocer a los extraños, o forasteros como les suele decir Merricat. Las fantasías, supersticiones y deseos medio macabros de Merricat enriquecen tanto a la protagonista que lejos de volverla antipática la hacen más querible y admirable... lo que suena tan raro si la conocieran.
Constance, la hermana mayor de Merricat, es tan dulce y hogareña y la relación de las hermanas es muy divertida y cómplice en tantos aspectos. Y el tío Julian agrega otro tanto con sus convicciones, su empeño en escribir la historia de la familia y la dependencia que tiene con Constance (llegué a inventarme teorías sobre esa relación al principio). Pero son sus problemas de memoria y una pseudo bipolaridad los que lo hacen un personaje más entrañable.

Esta edición tiene un análisis al final que desglosa varios aspectos de la historia y te hace considerar varias cosas desde otra perspectiva. *SPOILER Como el tema de la brujería, en ningún momento se me ocurrió pensar en las Blackwood como una especie de brujas. Sí, Merricat tiene supersticiones, entierra cosas y cuelga otras como una suerte de amuletos y piensa palabras mágicas para sentirse segura. Constance tiene una huerta y adora cocinar. Y está el tema del envenenamiento, y se nos da entender que en los jardines de la casa hay algunas plantas que pueden ser usadas como veneno.
Pero aún así no las vi como brujas. Aunque no me desagrada del todo la idea. *
También profundiza mucho sobre la relación de las hermanas en una análisis medio psicológico que trae a colación, cómo no, temas sexuales. Pero lo que más me gustó del análisis es la parte sobre el fetichismo con la comida. La comida es un personaje más en la historia, tan central y tan presente mientras que sigue latente la idea del veneno en cada mención sobre comida.


-¿Adónde íbamos a ir?- le pregunté- ¿Dónde podríamos encontrar un lugar mejor que éste? ¿Quién nos quiere, allí fuera? El mundo está lleno de gente mala.

Siempre hemos vivido en el castillo es una historia muy rica, no en trama ni acción, sino en misterio y en personajes. Los Blackwood son un mundo aparte, una familia extraña y repudiada por los demás, pero tan interesante y compleja.


EDITO: Como dos personas diferentes comentaron el tema sexual de las hermanas que mencioné por ahí tengo que aclarar que la novela no va de eso. Solo en el análisis que sale al final en esta edición tocan diversos temas y uno es ese, pero para mí es solo una perspectiva sobre la historia, a mí no me dio esa impresión en ningún momento.

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